Es una de las salsas más sofisticadas de la cocina mexicana. Su elaboración implica la utilización de diferentes chiles, chocolate y algunas semillas como las nueces, pistaches y ajonjolí, además de especies como la canela y el clavo.
- 5 chiles anchos secos
- 3 dientes de ajos asados
- 5 chiles guajillo secos
- 1 vaso de cacahuates tostados
- 3 vasos de agua
- una tableta de chocolate mexicano (90 gramos)
- una cucharada de mantequilla de cacahuate
- una cucharadita de azucar no refinada (pequeña)
- una cucharadita de ajo en polvo
- una cucharadita de comino en polvo
- una cucharada de caldo de pollo
- 20 gramos de almendras y de nueces
P R O C E D I M I E N T O
1.- El primer paso es limpiar todos los chiles quitándoles las semillas y los rabos. Una vez que termina esto, se tuestan en una sartén; no deben de quemarse porque se amarga el mole.
2.- Todos los ingredientes van a pasar por el mismo procedimiento, se ponen a cocer en agua por separado, los chiles, los jitomates, los ajos y la cebolla van juntos. Por separado se ponen, una vez tostados, los demás ingredientes que son los que espesarán el mole.
3.- Una vez que ya hirvió todo, se muele el chile con el tomate, el ajo y la cebolla.
4.- En una cazuela de barro se pone a calentar la manteca y se agrega el piloncillo para que se vaya deshaciendo.
5.- Posteriormente y pasado por colador, se agrega la salsa de jitomate con ajo y cebolla.
6.- Lo mismo se hace con la espesadura y se deja sazonar muy bien a fuego medio porque salpica; se menea con cuchara de madera para que no se pegue al fondo de la olla.
7.- Agregar poco a poco el caldo y la sal, debe al menos de sazonarse por espacio de 45 minutos para que el chile no quede crudo y tome bien su sabor.
8.- Finalmente, agregar el pollo ya cocido y se deja hervir otros 20 minutos. Debe quedar espesito pero no seco, se tuesta ajonjolí para ponerlo encima del mole.
9.- Se acompaña con arroz rojo, tortillitas calientes o pan blanco.
¡Y LISTO!
A continuación, te presentamos la historia de este platillo tradicional. Especial para muchos mexicanos.
En la zona centro sur de nuestro de México, es común que sea el mole el elegido como plato principal en las celebraciones: fiestas patronales, bodas, XV años, bautizos e incluso después de funerales.
Hay diversas versiones sobre su origen, la más popular lo sitúa en el siglo XVII en el Convento de Santa Rosa en donde se dice que lo preparó una monja dominica de nombre Andrea de la Asunción con motivo de una peculiar petición.
Cuando el virrey Tomás Antonio de la Serna y Aragón pasó por la ciudad de Puebla de los Ángeles, le pidió a las personas del convento que le prepararan un platillo que cautivara su paladar y fue así que la religiosa puso su mayor esfuerzo y elaboró esta deliciosa salsa moliendo diferentes tipos de chiles y condimentos en un metate. Con los aromas que despertó la mezcla sabía que estaba a punto de presentar una receta sin igual.
El resultado fue una belleza culinaria que cautivó al exigente huésped. El virrey quedó muy contento y durante su estancia pidió todos los días que le sirvieran ese exquisito platillo. Aseguró que nunca había probado algo así y que su picor lo invitaba a degustarlo plácidamente con unas esponjosas tortillas hechas a mano.
A lo largo de los años se han agregado diferentes ingredientes para enriquecer aún más la salsa, que por su versatilidad puede acompañar múltiples guisos. Actualmente existen más de 50 variedades de mole en todo el país
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